miércoles, 12 de junio de 2013

Mi primera guardia

Creo que después de casi un mes de haber empezado a trabajar, por fin hoy puedo sentarme tranquila y relajadamente delante del ordenador para escribir un poco y contaros qué es de mi vida como residente. Y es que me supongo que los que me leíais de vez en cuando, habréis llegado a pensar que una especie de ogro malvado del hospital me ha tenido presa durante todo este tiempo, ya que no he vuelto a aparecer por los mundos bloggeros. Pues no, no existe tal monstruo, ¡aquí sigo viva! :D


Durante las dos primeras semanas, tuvimos un curso de iniciación de Urgencias para enseñarnos el manejo de los ordenadores, la petición de pruebas, los turnos ... y para hacer un repaso de las patologías más frecuentes en la práctica diaria junto con talleres de suturas, yesos, ECG y RCP. No estuvo mal para volver a "entrar en materia" después del parón tras el examen MIR, pero duraba mañana y tarde, con lo cual los días se hacían interminables y llegaba a casa cansadísima y sin ganas de hacer mucho más que tirarme en el sillón a ver la tele.


Tras esas dos semanas de curso intensivo, llegó por fin el momento que llevábamos esperando desde que comenzamos la carrera: ver pacientes. Según la organización del Servicio, a mí me tocaba empezar a rotar por la planta de Digestivo y pasar allí cuatro meses, así que cuando llegué el lunes ataviada con mi bata blanco nuclear junto con una tarjeta que decía que yo era (¡por fin!) "Médico Residente" no podía estar más contenta. Y así sigo tras esta semana y media de práctica clínica, feliz de la vida: haciendo y aprendiendo muchas cosas nuevas, conociendo a los pacientes y sus enfermedades...y sobretodo, sintiéndome útil de verdad.



Mi primera guardia no tuvo lugar hasta este lunes pasado, así que me pasé la primera semana en planta mentalizándome, mientras otros Co-R me contaban sus andanzas por la Urgencia. Cuando llegó el día, no podía ocultar mi nerviosismo: ¿seré capaz? ¿lo haré muy mal? ¿la cagaré mucho? ¿aguantaré despierta toda la noche? ... Preguntas que rondaban por mi cabeza en todo momento y que no tendrían respuesta hasta que llegase la prueba de fuego.

Me preparé dos manuales de bolsillo sobre el manejo y tratamiento de las situaciones más frecuentes de la Urgencia para salir del paso, y una vez pertrechada con mi pijama y mi fonendo, me dirigí a la sala de residentes para que nos diesen el pase de la mañana.
Me pasaron dos pacientes y al principio empecé super nerviosa, yendo de aquí para allá, preguntando todo lo que dudaba a cada cual que pasaba (debieron creer que estaba loca, o algo por el estilo) y obsesivamente preocupada por las pruebas que tenían pendientes.



A medida que fue pasando la tarde, me fui tranquilizando poco a poco según me fui sintiendo más cómoda con el ordenador, viendo pacientes sin cesar, haciendo historias, pidiendo pruebas...y preguntando y preguntando. Porque aunque puedas hacerte una idea de lo que tiene el paciente cuando lo exploras, es imposible que no dudes al pedir una prueba o poner una medicación, y yo personalmente, prefiero pecar de pesada que de pasota.

Aguanté bien hasta las 2 de la mañana, momento en el cual empecé a sentir cansancio, sueño y hambre. Y como a esas horas no hay tantos pacientes, tienes más tiempo para que empiecen a aparecer los primeros bostezos. ¡Necesito actividad!

Así como a las 3 de la madrugada nos partimos la noche, y unos nos fuimos a dormir mientras el resto se hacía cargo de lo que quedaba pendiente. Dormí dos horitas y media y luego me tocó dar el relevo para que el otro grupo se fuese a dormir. Al final, en un abrir y cerrar de ojos (nunca mejor dicho) llegó el momento de dar el cambio de guardia de la mañana y me ví a mi misma caminando cual zombie por los pasillos del hospital. Me subí a planta a la sesión y luego me fui a casa a dormir. Y dormí y dormí todo el día, pero aún así, hasta que no me acosté por la noche y me levanté al día siguiente, no me recuperé de todo el cansancio acumulado. ¡Prueba superada! ¡Había sobrevivido a mi primera guardia!
Sé que vendrán más y peores, pero al menos ya tengo la experiencia de la primera vez y puedo contarlo :)

Me despido hasta la próxima, me voy a dormir prontito que mañana tengo que dar mi primera sesión clínica en el Servicio. ¡Os leo! ;)



7 comentarios:

  1. Prueba superada!! Creo que todos nos sentimos así estos días, despistados, inseguros, indecisos...pero felices!! :) A seguir aprendiendo!

    Un besote!

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  2. Hola!! Ya empezaba a pensar que sí existía ese monstruo jejeje esperaba el post con ansia viva! Me alegro que todo vaya genial :) espero leerte pronto!!

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  3. Aysssss... qué emocionante... en serio...
    Yo creo que llegado el momento estaré hecha puro flan... jajaja

    Mucho ánimo!!! Espero más historias!! =)

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  4. Recuerdo que en mis primeras guardias, cuando partíamos por la noche, no lograba dormir de los nervios jaja. En nuestro servicio, por la noche, sólo se queda una persona despierta, por lo que te enfrentas tú solo a lo que entre por la puerta. Si pasa algo sabes que puedes llamar a quien sea, pero aún así, siendo recién R1 es duro jaja.
    Un saludo y ánimo con las guardias!

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  5. Me apunto a eso de estar nervioso! Seguro que a mi me pasa lo mismo :/ pero al final se supera. He aquí la prueba!

    Me ha gustado eso de que prefieres pecar de pesada que de pasota. Seguro que no se te escapa nada ;)

    Esperamos más historias! Un besazo y ánimo!!! =DD

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  6. Como fue esa sesión? Adaptada ya al hospital? Ya estás por digestivo? A ver cuando vuelves por aquí, se te echa de menos! Un abrazo

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  7. ¿Qué ha sido de tí? ¿Cómo te va la vida? Un beso!!!!!

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